El champagne francés ha mantenido durante siglos su posición como el rey de los espumosos, un título que refleja no solo su exclusividad, sino también la tradición y el prestigio que lo acompañan. Desde su origen en la región de Champagne, hasta su método de elaboración único, el champagne sigue siendo sinónimo de calidad y distinción, reconocido en todo el mundo como el espumoso por excelencia. Descubre qué lo hace tan especial y por qué sigue siendo la elección preferida para celebraciones y momentos inolvidables.
Si tuviésemos que definir cuáles son las claves que lo han llevado a ese nivel, podríamos citar las siguientes:
- Origen único: la región de Champagne.
- Tradición y prestigio a lo largo de la historia.
- Método de elaboración original y diferencial: Champenoise.
- La alquimia en su elaboración: ensamblaje.
- Denominación de Origen protegida y estricta.
- Percepción cultural.
Existen otros espumosos a nivel internacional, de gran calidad, pero ninguno de ellos es capaz de conjugar todos estos valores. El nuevo y el viejo mundo no han cesado en el intento de elaborar y posicionar sus espumosos, pero hasta el más prestigioso y exclusivo que podamos imaginar nunca tendrá la capacidad de emocionar al consumidor ni de sublimar un momento como la apertura de una botella de champagne del cuvée más sencillo de cualquier Maison de Champagne.

El origen único de El Rey de los Espumosos
Así como los tipos de uvas y los métodos de viticultura se pueden replicar en cualquier parte del mundo (con mayor o menor éxito), el terroir no.
El terroir es la combinación de factores geológicos, climáticos y humanos que afectan la calidad del champagne. El suelo, el clima, la variedad de uva y la experiencia de los viticultores son los elementos clave que definen su sabor.
La región de Champagne se sitúa al límite septentrional para el cultivo de la vid, con un clima oceánico con influencia continental que provoca una viticultura con muchísimos riesgos de heladas, elevada pluviometría y suave irradiación solar que confieren al champagne una acidez, finura y delicadeza únicas.
El suelo calcáreo (la craie o creta) de gran riqueza mineral, actúa como regulador térmico, asegura el buen drenaje de la elevada pluviometría y confiere carácter y elegancia a los vinos.
No existe un lugar igual en ninguna otra parte, por lo que los perfiles de los vinos de champagne sólo son posibles en esta región.
TRADICIÓN Y PRESTIGIO A LO LARGO DE LA HISTORIA
En otro de nuestros posts hemos hablado de la historia del champagne francés, cómo surgió y cómo se convirtió con el paso de los siglos, a través de importantísimas épocas históricas, traspasando fronteras en su consumo desde sus inicios y como no, siempre vinculado a los estratos sociales más exclusivos y a momentos de consumo memorables.
Puedes echarle un vistazo a nuestro artículo sobre su historia, donde descubrirás todos los detalles fascinantes sobre su evolución.
Tras ser descubierto un nuevo método de elaboración (método champenoise) de manera “casual” por el monje Dom Pierre Pérignon, se convirtió en el vino de cabecera de la realeza y nobleza francesa como símbolo de exclusividad, trasladando esta popularidad a todas las cortes reales europeas ya en el siglo XVII. A partir de ahí su prestigio no dejó de crecer y traspasó fronteras, siendo hoy en día un símbolo de lujo en los 5 continentes.

MÉTODO CHAMPENOISE del champagne francés
La espuma y la burbuja del champagne francés se obtiene mediante una técnica de elaboración denominada champenoise. Esta consiste en que la segunda fermentación se realiza dentro de la botella, por lo que el carbónico se obtiene de una manera natural. Tras este proceso, los champagne han de realizar una crianza de mínimo 15 meses para que ese carbónico se integre en el vino (la burbuja será mucho más fina, delicada y elegante) y para que las levaduras confieran más complejidad al champagne.
Se trata de un proceso complicado, delicado y costoso. Requiere un gran conocimiento y experiencia y no está al alcance de cualquiera.
Es por ello por lo que muy pocas regiones de elaboración de espumosos del mundo emplean este método. En Cava por ejemplo sí que lo hacen (con menores tiempos de crianza), pero los Prossecos por el contrario realizan la segunda fermentación en grandes volúmenes (método charmat o granvas).
LA ALQUIMIA DEL ENSAMBLAJE
Champagne es Terroir privilegiado por sus climas y suelos y totalmente excepcional en cuanto a su organización y complejidad: distintos zonas de producción, cada una de ellas divididas a su vez por pueblos catalogados por calidad (grand cru, premier cru…) y agrupando pequeñas parcelas en las que se plantan diferentes varietales (principalmente Chardonnay, Pinot Noir y Meunier)
Cada parcela es única, tiene una personalidad diferente que nos ofrece matices distintos, podríamos hacer tantos vinos distintos como las 34.000 parcelas que existen en la zona.
Es por ello por lo que uno de los puntos más críticos, diferenciales y que confieren la personalidad a cada Maison es el momento del ensamblaje. Ese paso en el que el enólogo decide la proporción en la que va a combinar los distintos varietales, parcelas e incluso añadas para encontrar ese maravilloso y espectacular champagne que lanzará al mercado.
El ensamblaje es uno de los secretos mejor guardados de cada Maison y, el poder emplear diferentes añadas en el mismo, permite mitigar el efecto añada y ser mucho más consistente en la personalidad de cada champagne.
DENOMINACIÓN DE ORIGEN
El rey de los espumosos posee una de las denominaciones de origen más estrictas y proteccionistas del mundo.
Poco se puede innovar en Champagne y menos crecer, no se puede plantar más viñedo en Champagne por lo que cada vez que se amplía su comercialización a nuevos mercados se convierte en un producto más exclusivo.
Este proteccionismo interno del concepto de Champagne (no nuevas plantaciones ni nuevos métodos) viene acompañado también de un proteccionismo con respecto al exterior ya que la marca “Champagne” no puede ser empleada para definir ningún otro producto en el mundo.
Todo ello provoca que el resto de los espumosos del mundo consideren Champagne como la inspiración, el lugar que todos ansían lograr.
PERCEPCIÓN CULTURAL
La capacidad que tiene el champagne francés de sublimar cualquier situación no la tienen los demás.
Su historia, su presencia en momentos históricos, su asociación con los momentos de celebración y con los sectores más exclusivos de la sociedad, lo han convertido en un icono cultural identificado con la felicidad y el lujo.
El champagne francés es un producto aspiracional, con un claro matiz social, en el que los momentos compartidos o regalados mejoran tan solo con su presencia.
Por eso te animamos a que te abras una botella de champagne francés La Société, en cualquiera de sus versiones: Brut o Rosé, no hace falta que esperes a una fecha señalada sino que convertirás cualquier momento en una celebración.



